Por: Héctor Rodríguez

Sólo el pueblo salva al pueblo, pero necesita poder político, poder de conciencia“, así lo señaló Hugo Chávez Frías en el acto durante el cual la rectora y presidenta del Consejo Nacional Electoral, Tibisay Lucena, le anuncia al país su triunfo para gobernar en el período 2013-2019.

Justamente, seis años después en la ciudad de Barcelona, estado Anzoátegui, el alcalde Luis José Marcano, llamó a una consulta popular para conocer la voluntad de la mayoría sobre el traspaso del poder a la comunidad, con un resultado casi ensordecedor: la gente decidió promover la corresponsabilidad de la recolección del aseo urbano en un quehacer conjunto alcaldía-pueblo organizado.

Rápidamente, los sectores más conservadores salieron a los medios a señalar que el pueblo no está preparado para asumir ninguna responsabilidad. Y uno se pregunta, parafraseando la intención del discurso de El Libertador Simón Bolívar frente a la Junta Patriótica el 3 de julio de 1811 ¿es que 500 años de tutelaje no bastan?

24 constituciones aprobadas en Venezuela…

Cuando después de las 24 constituciones previas aprobadas en Venezuela, el legislador de 1999 introduce en las declaraciones de principios dos términos nuevos: corresponsabilidad y participación, se estaba boceteando lo que sería un cambio político administrativo estructural real.

Y sobre esa base constitucional nuestro comandante presidente Hugo Chávez fue colocando los ladrillos para avanzar hacia un sentido de Patria integral, mediante el desarrollo de la conciencia de un Pueblo verdaderamente organizado, y dispuesto a agarrar la sartén por el mango.

De allí surgen las siete leyes del Poder Popular. Pero eso no fue suficiente. Ahora hay que aprender a transferir las responsabilidades de la administración de los servicios y de las decisiones a la gente. Es lo mismo que sucede en casa cuando el hijo está dejando la niñez y necesita mayor autonomía para decidir y hacer, es el momento de entregarle llave de la puerta principal. Con esa llave, con esa autonomía vienen una serie de responsabilidades que demandan cuidado y madurez. Se le está entregando la seguridad del hogar, y se le está haciendo copartícipe del futuro del grupo familiar.

Administración sabia de conciencia

Esa responsabilidad significa una administración sabia de la conciencia, porque cada decisión que se tome de allí en adelante no sólo afectará al individuo, sino a todo su entorno, a toda su comunidad. Su accionar siempre impactará para bien o para mal al colectivo.

Todos tenemos no sólo el derecho sino también la responsabilidad de participar en el decidir y el hacer de la vida colectiva. Así, sólo con una conciencia fortalecida, las comunas podrán administrar y distribuir de manera justa y equitativa los alimentos; la gente podrá formular políticas para que los servicios primarios de salud en la comunidad funcionen como un reloj; la contraloría social podrá ser ejercida para evitar despilfarros, imprudencias o manejos dolosos de los bienes públicos.

Mientras más elevada sea nuestra conciencia, necesitaremos menos vigilancia, disfrutaremos de más escuelas, de más espacios para la convivencia, y lograremos comunidades seguras, pacíficas e incluso autosustentables.

La conciencia…

Escribió el patriota argentino José de San Martín que la conciencia es el mejor juez que tiene un hombre de bien, y eso se debe a que la conciencia vale más que mil testigos, como enseñaba el educador romano Marcus Quintilianus.

La conciencia está dentro de nosotros, guía constantemente nuestro accionar, y cuando la aprendemos a compartir la transformamos en un bien social, en un instrumento para la paz, el acuerdo y la armonía. Por eso la conciencia es Poder. Y si está socializada, entonces estaremos frente a una roca sólida, base inamovible para sustentar una comunidad sin grietas, que nos permitirá ser cada vez mejores, vivir en armonía y construir un futuro brillante para todos por igual.

Eso es lo que queremos todos, una sociedad donde la paz, la armonía, la equidad y la justicia la avalamos juntos, porque sólo el pueblo salva al pueblo. Avancemos a menos tutelaje y más corresponsabilidad. Conciencia, conciencia y más conciencia para ser verdaderamente libres.